domingo, 17 de junio de 2012

TESTIMONIO POLÍTICO: EL DEBATE

Por Ricardo León Caraveo
Las democracias acreditan su autenticidad en la confrontación de ideas y la tolerancia, contrario a ellas son  exclusión, la voz imperativa que reclama derechos de exclusividad o preferencia. En la democracia hay consensos y disensos, mayoría y unanimidad. El diálogo inicia al reconocernos mutuamente derechos. El debate es el instrumento de la democracia, todos tenemos algo de equivocados o acierto en nuestras argumentaciones, pero siempre debemos estar dispuestos a construir.
Comparto mi experiencia como negociador en sustitución y luego como coadyuvante de Armando Padilla Herrera, representante del PAN en la mesa de acuerdos para la celebración del debate entre los candidatos a gobernador Gerardo Priego Tapia-PAN, Arturo Núñez Jiménez PRD-PT-MC  y Jesús Alí de la Torre PRI-PV. Tres aspecto dieron contenido a los acuerdos, y son los jurídicos, políticos y humanos.
En las negociaciones estuvimos involucrados de manera directa o indirecta por el PRD la Senadora Dolores Gutiérrez Zurita y Fermín Montes; por el PRI Adrián Hernández Balboa, Liliana Díaz Figueroa y Carlos Ricárdez. Partimos de una base, “existía la voluntad política”. ¿Mayoritaria o unánime?  Los resultados acreditaron unanimidad.
La falta de la figura jurídica del debate en la Legislación de Tabasco, fue solventada satisfactoriamente por la voluntad política y aplicando la interpretación funcional, gramatical y sistemática del sistema electoral, además de considerar los principios constitucionales federales. Nos guiaron los modelos de los debates federales, y lo acuerdos, lineamientos o bases normativas de los estados de Nuevo León, Jalisco y Sinaloa; y del Distrito Federal. El espíritu de la democracias, es la confrontación de ideas políticas, esto no era asunto jurídico sino de disposición.

Considerando reunión inicial la de los candidatos se realizaron 8 aproximadamente entre los partidos políticos. Acudimos al IEPCT en su calidad de coadyuvante y con ellos celebramos no menos de cinco reuniones, donde es de ponderar la participación de todos los consejeros, pero por afinidad operativa Elidé Moreno Cáliz, Rosendo Gómez Piedra y Gustavo Rodríguez Castro. Los humores políticos del contexto nunca mermaron el entendimiento. El área de Comunicación Social y la Secretaria Ejecutiva, participaron dentro del ámbito de sus competencias.

Cuando las circunstancias parecían más adversas los ofrecimientos de la radiodifusora de los hermanos Sibilla Oropeza y del Grupo Tabasco Hoy, fueron un aliciente, estímulo y ejemplo por sus diversas propuestas para que Tabasco tuviera debate. En ese contexto la generosidad y calidad humana de Andrés de la Cerda Padilla, del Grupo Cuatro, nos franqueo la posibilidad jurídica, política y humana para la realización, porque gratuitamente en un acto de ciudadano ejemplar, nos ofreció hacer lo que por limitaciones administrativas y presupuestales no podían los partidos políticos ni el IEPCT: la producción y generar la señal (audio e imagen).

La  Cámara de la Industria de la Radio y Televisión, representada en Tabasco por el Mtro. Pedro Medellín, fue convocada y sus integrantes sumaron esfuerzo humano y técnico para transmitir la señal. La voluntad se acreditó en hechos concretos y específicos. El IFE generó el acuerdo dando seguridad jurídica a la producción, generación y transmisión del debate.

Los acuerdos políticos corren el riesgo de fracasar o fracasan, por la falta de voluntad, pretender que el contrario tiene la obligación de cumplir nuestras expectativas porque tenemos un derecho exclusivo y preferente, asumirnos propietarios de la verdad, sustituir la cortesía por la denostación, insultar, violentar la dignidad humana, por arrebatos neuróticos, desconfianza excesiva proveniente de inseguridades personales y egodefensa. Nuestro agradecimiento a Pedro Cano, comunicador comprometido con las causas democráticas. Gracias a todos, porque nos dimos la oportunidad de servir a Tabasco.  

domingo, 10 de junio de 2012

El PRI: la banalidad del mal


Parte III de III

Después de la Segunda Guerra Mundial, lo aliados diseñaron un Tribunal Militar Internacional para juzgar a los jefes nazis, este juicio arrojó verdades políticas y psicológicas, al conocerse los crímenes contra la población civil por racismo o como consecuencia de la dominación de sus países. Este episodio es más conocido como los Juicios de Núremberg, contra 24 de los principales dirigentes nazis, sustentado en la Carta de Londres[1]. Unos 700 nazis aproximadamente fueron condenados a la muerte, prisión o cadena perpetua. Cuatro fueron las acusaciones crímenes contra la paz, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y conjura[2].
Lo sorprendente de este hecho es que ninguno mostró arrepentimiento, se escudaron en la obediencia o en la causa de defender al pueblo alemán de los judíos. Interrogando a Rudolf Höss, Comandante en Jefe del Campo de Concentración de Auschwitz, sobre cuántas personas habían sido ejecutadas, respondió: “el número exacto es difícil de determinarlo. Yo calculo que alrededor de dos millones y medio de judíos…yo recibía órdenes personales de Himmler…las razones que me daba….las tenía que aceptar…pensaba que estaba haciendo lo correcto, obedecía órdenes…” (Goldensohn, 2004). Fritz Sauckel, encargado del reclutamiento de la mano de obra extranjera en Alemania, repitió ante los reiterados cuestionamientos en torno al holocausto que solo era un funcionario que obedecía órdenes (Overy, 2003). Herman Göring, refiriéndose a la actitud de Hittler, dijo: “en el último año de la guerra; a sus ojos, una vida humana ya no tenía ningún valor”.
La obediencia deja de ser una virtud, cuando sus resultados exterminan la dignidad de la persona humana; no pudiendo justificarse con ella la falta responsabilidad individual en los resultados de un acto. Las causas políticas tienen límites, y es el respeto a la dignidad de la persona humana. Los autoritarismos y totalitarismos han tenido de origen o en su proceso un fuerte respaldo popular; porque son fenómenos sistémicos y estructurales. Los estados totalitarios, autoritarios o hegemónicos cumplen sus objetivos porque en ellos trabajan miles o millones de seres humanos (URSS-China).
El PRI como estado hegemónico y presidencialismo exacerbado despertó simpatías, tiene defensores muy satisfechos de su credo. ¿Por qué el PRI siendo un modelo de gobierno ineficaz y corrupto tiene adeptos? Un poco sustentado en los interrogatorios en el Tribunal Internacional Militar de Núremberg y revisado el Juicio de Adolf Eichmann en Jerusalén, desde la óptica de Hanna Arendt; hay que rescatar algunas el fenómeno de la “obediencia” como un elemento psicológico que motiva la voluntad de muchos votantes priistas.
¿Es factible que un ser humano común por obediencia puede ocasionar un mal a sus semejantes?,  ¿Hittler, Himmler, Göbblels, Eichmann y Rudolf Höss  son casos excepcionales o todos potencialmente por “obedecer” podemos llegar a inimaginables actos? Stanley Milgram, explica: “Monté un simple experimento en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos (participantes) de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos (participantes), la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio. (…) durante el experimento se pidió a 40 expertos que predijeran la reacción de los sujetos, estimaron que la mayoría no pasaría de los 150 voltios, y que sólo uno de cada mil, el sádico, llegaría a los 450 voltios. En realidad dos tercios de los sujetos llegaron hasta el final”[3].
La obediencia es peligrosa, no fue el nazismo un caso de excepción, corroboran este hecho los regímenes totalitarios y autoritarios, que mantienen denigrada la condición humana de sus pueblos. Desee la opresión infringida por la burocracia al gobernante hasta el holocausto instrumentado en la obediencia, son la escala de un mismo fenómeno donde la “férrea autoridad se impone a los imperativos morales de los sujetos”.
La subcultura priistas tiene como uno de sus valores fundacionales y existenciales la obediencia al poderoso del momento. El presidencialismo con una excesiva concentración del poder jurídico, político y fáctico, funcionó por la obediencia de las camarillas y al Partido de Estado (PRI) se le atemperó su “vitalidad política” en nombre de la disciplina.
La sabiduría política popular en el PRI, tiene frases muy ilustrativas: “el que manda, ¡manda!, y si se equivoca vuelve a mandar”, “regla uno, el presidente siempre tiene la razón, regla dos en caso de duda se estará  a lo que diga el presidente”, “ver, oír y callar”, “lo lagartos no vuelan, -pero el presidente dijo que sí vuelan-, bueno es que vuelan bajito”  y muchas otras.
El voto priista tiene un perfil característico:
1.      No tienen conciencia aunque sí conocimiento del mal. La corrupción es tolerada, los asesinatos justificados, la impunidad promovida, el desvío de recursos ignorado, las crisis económicas son una fatalidad del destino y aceptan y defienden el modelo de ejercer en el poder. El priistas de todos los niveles descansa su preferencia en su confort inmediato.
2.      Me voy cuando sufre el mal (tránsfugas). Al salir del estado de confort y experimentar en sus propias existencias la injusticia del régimen, transitan del conocimiento a la conciencia. Todo se justifica mientras se está dentro del círculo de los beneficiados, pero la marginación hace reflexionar e incluso, se asimila como injusto. Hay que ser “disciplinado” al grado de la humillación, pero cuando se renuncia a este “regla” solo queda irse.
3.      Costumbre, consecuencia de un proceso de culturización. El PRI promueve al PRI, no hay objetividad de acción gubernamental sino una marcada manipulación diaria y cotidiana. El remedio es la superación intelectual, política y humana, y esto incrementa la posibilidad de abandonar al PRI.
4.      Permanencia por beneficios económicos directos como el empleo en la administración pública, proveedor, contratista de gobiernos de extracción priista.
5.      Amistad unilateral, en la cual el padrino o el poderoso del momento tiene muchos derechos y el integrante de camarilla o simpatizante las obligaciones, estableciendo una dependencia similar a las de súbditos deseos de la “gracia del rey”.
6.      Obediencia. En las burocracias es donde se acentúa esta preferencia por el PRI, asocian la transición con la pérdida de empleo o una caída en sus calidades de vida. El cambio genera temor, y se prefiere el costumbrismo.
7.      Por renuncia intelectual a la verdad, por conveniencia personal o cooptación. Es una autocensura, porque se evade u omiten reflexiones para no afectar al poderoso en turno.
8.      Por beneficios personales como un estatus social o vínculos económicos. La pertenencia a círculos sociales o económicos, asumidos como un estilo de vida.
9.      Por integrar la estructura burocrática sindical del estado hegemónico o de los caciques. El chantaje por obtener una plaza o por el ascenso, verdaderamente un prostitución de la lucha obrera. Líderes sindicales que se dan vida de magnates en contraposición a una clase trabajadora sometida al pago de cuotas, con precarios servicios de seguridad social, faltos de créditos para vivienda y mejores condiciones laborales.
10.  Influencia familiar, porque durante varias generaciones han militado en el PRI, obteniendo beneficios económicos y políticos, lo que se denomina “La Familia Revolucionaria”. Hasta la década de los 80 un estudio refería que era unas 250 familias en todo el país. Todos los partidos políticos padecen el empoderamiento de familias dentro de sus estructuras de control e influencia.
11.  Híbrido ideológico. La debilidad ideológica política es la fortaleza de la inclusión sin compromiso específico, el PRI ha mudado de ideología sexenalmente y en relación a la conducción de los gobiernos estatales prevalece el pragmatismo político.
12.  Muchos votantes no asimilan la estructura gobernante como sistema de inercias, confundiendo el cambio sexenal o de trienio, como un “cambio” de sistema, cuando en realidad es de un persona formada y empoderada por la tradición política que le da razón de ser a ese “sistema”.
Dejar de votar por el PRI o salirse de él, es una superación política y psicológica, es una maduración de intelecto. No quiero decir con esto que los otros partido no tengas amplios espacios donde pueden ser cuestionados, es un hecho que los tiene y además han cometido errores graves; pero la diferencia es que el PRI es un partido conservador de privilegios y su proceso histórico acredita acciones desleales a México como la deuda externa y en la actualidad ese “psicología” de ejercer el poder es la misma. El país cambió, pero el PRI no. Una parte del electorado cambio pero hay otra, que no quiere. En la media que el PRI vaya siendo derrotado en las entidades federativas y en la fuerza legislativa en el senado y la cámara de diputados, el país experimentará cambios sustanciales benéficos. El PRI se ha mantenido por la trampa (1988), el engaño (presidencialismo), la corrupción (Alemán, Durazo, Moreira, López Portillo), por la fuerza (Calles, López Mateos, Díaz Ordaz, Echeverría, De la Madrid).
La deuda externa, bastaría para nunca más volver a votar por PRI, porque en unos años –ni siquiera un sexenio- la irresponsable osadía de López Portillo, comprometió la economía del país durante generaciones. El endeudamiento es un icono o sello característicos de los gobiernos priistas.
¿En que nos tenemos que sustentar en los hechos de los priistas o en el sufrimiento del pueblo de México bajo sus regímenes? Montesquie, dijo: “Cualquier injusticia contra una sola persona representa una amenaza hacia todas la demás”.  En la política, en nombre de una causa o de una ideología no se podrá justificar nunca ningún tipo de violencia; los ejemplos que en la historia existen en contra de esta afirmación corroboran lo ineficaz de la fuerza. Gandhi, decía: “La violencia es el miedo a los ideales de los demás”. La política es un instrumento de entendimiento, donde pueden construir los intereses confrontados.
El priismo descansa sus convicciones en la “banalidad del mal” (Arendt, 2004), en el sentido banal que adquiere el mal cuando no hay la capacidad y conciencia de valorar y tener juicios racionales de las acciones propias y ajenas.

viernes, 8 de junio de 2012

El estilo priista

PARTE II de III
Estoy convencido que en el PRI no hay sentido de responsabilidad sino un objetivo: “mantenerse en el poder”, no haciéndose necesaria una “visión de Estado” en su toma de decisiones. Su buenos oficios políticos se circunscribe en imponerse en las elecciones, por eso ganó y gana procesos a pesar de muchas crisis económicas, ineficiencias, corrupciones, escándalos y falta de desarrollo y crecimientos; al costo altísimo de impedir el avance de la democracia y una economía nacional limitada.
El déficit generado en la administración de José López Portillo y Pacheco, fue incluso más grave que el de países en guerra, declaró Jesús Silva Herzog[1]; pero para la elección de 1982 ganó Miguel de la Madrid, gracias a una marco jurídico limitante del desarrollo democrático, el deterioro de la calidad de vida de los mexicanos, la manipulación de medios de comunicación y acudiendo a los viejos mecanismos de control corporativo y burocrático.
La derrota electoral del 2000, provocó el desmembramiento del PRI, retornando los estados al fenómeno del caciquismo. La historia de los procesos políticos están asociados a familias o grupos definidos. Abuelo, hijo y nieto políticos con un precoz ingreso a cargos públicos y fortunas “instantáneas”, son una constante ¿Capacidad o influyentísmo?
Hay una dualidad, que para algunos conviene no entender: la diferencia entre los gobiernos estatal y federal. El estado la víctima, la Federación la victimaría. Lo que no dicen los gobernadores priistas es que los últimos doce años les han asignado recursos real y porcentualmente como nunca antes en su historia financiera e inexplicablemente desde el punto de vista de la “Administración Estratégica” y la “Planeación del Desarrollo”, han optado por incrementar el endeudamiento en medio de escandalosos señalamientos de corrupción. Entre 2001 y 2009 las participaciones federales se han incrementado 334%[2] en promedio en las entidades federativas.
¿Por qué los recursos públicos no alcanzan? ¿Tolerar la pobreza como la base social para construir la permanencia de un estado de cacicazgos hegemónicos? ¿Gobernadores ricos y ciudadanos pobres? El desarrollo político de los estados indebidamente es “unipersonal” porque está delimita en torno a la voluntad de los gobernadores y por la capacidad de negociar con él.
¿Se puede entender la historia del Poder Judicial del Estado sin asociarla a la de los gobernadores en turno? La docilidad del Poder Judicial obedece a un entramado de intereses y amiguismo, entre el gobernador y su presidente en turno, sustentado en un precario marco jurídico que no será reformado porque su vigencia obedece a criterios de control y no democráticos, marginando principios plurales y participativos.
El Poder Legislativo, es parlamentariamente inoperante, no hay en la vida práctica división de poderes, sino intromisión. Los candidatos a diputados del PRI son propuestos/designados por el Gobernador, en su calidad de primer priista del estado ¿Quién de ellos tiene la libertad para cuestionar los gastos de las administraciones públicas estatales y municipales? No se escucha ninguna voz de censura o crítica, hacerlo es una deslealtad al “ser humano”, relegando la cohesión del Estado y privilegiando la del poderoso en turno y la del PRI. La obediencia ciega y sin crítica, es la “virtud” más preciada.
Los sistemas educativos en las entidades federativas, son controlados por la aristocracia sindical. Promueven la simulación intelectual propiciando la ignorancia, la ausencia del desarrollo del pensamiento crítico. Es un acto deliberado, para mantenerse en el poder. El modelo está sustentado en el conocimiento repetitivo y no en el desarrollo del pensamiento crítico. El sindicalismo es el freno de la calidad educativa, no impulsa la calidad intelectual del profesorado sino una intrincada gama de derechos traducidos en incrementos de cuotas sindicales. En nombre de la autonomía sindical, se fomenta la impunidad para el desvío de recursos.
Los sectores productivos, están corporativizados y controlados por medio de sistemas clientelares, con estrategias intimidatorias en épocas electorales. No hay gerencia pública sino administradores, que ejercen sus responsabilidades haciendo creer que son “favores”, los cuales se harán efectivos en épocas electorales. Los pagos a proveedores y contratistas, son selectivos y previo entendimiento económico personal o para el partidazo. Los sistemas de salud, son ineficientes; los de seguridad social historias de injusticias e historias inhumanas, carentes del más elemental sentido de caridad.
No obstante la verdad histórica de ineficiencias, autoritarismo y corrupción en las entidades federativas, lo desconcertante es –como Tabasco- el PRI sigue siendo una alternativa para el electorado. Antes, el presidencialismo jugaba un rol de freno o acicate ante los excesos, todo se podía pero sin poner en riesgo elecciones o afectar los intereses presidenciales; pero ahora esa figura se ha democratizado y es la correlación de fuerzas internas en cada entidad la que modera en el mejor de los casos. Lo cierto es que el excesivo poder de los gobernadores caciques desalienta las oposiciones dentro de su propio partido político. La regla básica sigue siendo la obediencia, dentro de los sistemas políticos locales.
No hay independencia o autonomía de las instituciones. La falta de una reforma política que contemple la reelección de legisladores federales y estatales, presidentes municipales y las segundas vuelta electoral, mantiene el control político en los estratos más altos de la clase política y la partidocracia.
El PRI es un factor de atraso y retroceso, no de transformación y progreso. Si esta realidad es la que impera en las entidades federativas y el país. ¿Por qué las personas votan por el PRI?

jueves, 24 de mayo de 2012

El Factor López


Parte I de III
Por Ricardo León Caraveo 
En diciembre de 2000, Tabasco vivió uno de los meses más intensos de su Historia al anularse la elección celebrada el día 15 de octubre, al acreditarse diversas irregularidades. De esta forma por tercera o cuarta  vez consecutiva -1988, 1994, 2000, 2001- una elección de gobernador era severamente cuestionada por la falta de legitimidad.
En 1988 José Salvador Neme Castillo, con un 58% de abstencionismo de la lista nominal logró obtener la gubernatura, la cual disputó con Andrés Manuel López Obrador. El Frente Democrático Nacional en 1988 irrumpe en un Tabasco tradicionalmente priistas, que tenía como segunda fuerza electoral al Partido Popular Socialista y tercer lugar al Partido Acción Nacional. El PRI se impuso desde 1929 porque gobernadores, presidentes municipales, diputados locales, senadores y diputados federales era sus afiliados.



Fue hasta 1994 cuando se reconoce el primer triunfo en el municipio de Cárdenas, pero de hecho la debacle electoral de 1988 y 1991, propiciada por el enfrentamiento histórico entre el neomadracismo y nemismos, en una irracional disputa por el poder con fines de lucrar con él, con  fuerte presión del naciente PRD dirigido por Andrés Manuel López Obrador. La presencia en el Congreso Local, se logra desde 1988 con el Frente Democrático Nacional, a través de la figura de representación proporcional. De esta apasionante historia política parlamentaria de Tabasco, no se ha escrito mucho y al Congreso del Estado de Tabasco poco le ha interesado.[i]
En 1988 el PRI obtuvo 205, 515 votos con el candidato Salvador José Neme Castillo; el Frente Democrático Nacional 54,890 votos lo que hoy se conoce como PRD, siendo su Candidato Andrés Manuel López Obrador; y el PAN 989 votos, no obstante que no tuvo candidato, es decir, participaron oficialmente los dos primeros. En medio de señalamientos de irregularidades severas, como acarreo, compra de votos, intimidación de votantes, rasurado de la lista nominal, “votos” de difuntos, parcialidad de los órganos electorales, intervención del gobierno para obstaculizar la campaña opositora, urnas “embarazadas” de votos, urnas cambiadas de lugar predeterminado, uso de la fuerza pública contra votantes, manipulación de la información por parte de los medios de comunicación, omisión y falta de difusión de las actividades de los candidatos opositores al PRI y otras acciones más, necesarias , para destruir e inhibir el desarrollo democrático de la sociedad.
En las cúpulas, se trazaron evidente objetivo, y es impedir el desarrollo democrático de Tabasco impidiendo, retrasando, simulando o saboteando reformas al sistema de partidos y procesos electorales. La regulación electoral desde 1988 a la fecha no fortalece la democracia acorde a su realidad histórica imperante, sino que obedece a avances graduales y manipulados con finas estrategias para que el PRI conserve el poder público; por ello el proceso se ha desarrollado en medio del conflicto permanente dentro y fuera del PRI. De una u otra forma los actores políticos han tenido que enfrentar a la estructura del poderoso del momento.
En 1994, hubo nueve candidatos y los resultados fueron (Instituto de Mercadotecnia y Opinión, 1993): Partido Acción Nacional, Juan José Rodríguez Prats (13,410 votos); Partido de la Revolución Democrática, Andrés Manuel López Obrador (200, 087); Partido Revolucionario Institucional, Roberto Madrazo Pintado (297,365); Partido del Trabajo, María Luisa Frías Almeida (2,870 votos); Partido Verde Ecologista de México (559 votos), Rosario María Sánchez Jiménez; Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, Manuel Urrutia Castro (784 votos); Partido Demócrata Mexicano, José Luis Mendoza Meana (252 votos); Partido Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, Inocencio Lizalde Ríos (1194 votos); y por el Partido Popular Socialista, Estelvina Pedrero Vidal (977 votos).
En 1995 conocimos la información contable del PRI para ganar la elección de gobernador de 1994, por fin tuvimos un dato cierto para calcular cuánto cuesta la manutención –al menos electoral – de “el monstruo filantrópico”[1]. La documentación acredita un gasto por 237 millones de pesos, en una época en la que dólar estaba a 3.50 pesos aproxidamente. En dólares equivalía a casi 70 millones de dólares y el costo unitario por voto fue calculado en 800 pesos más o menos. El ilícito electoral acreditado en varias cajas, se convirtió en un hecho histórico sin precedentes en la historia de Tabasco y de México, porque la pandilla de neo-madracistas y Roberto Madrazo Pintado, no fueron responsabilizados ante las autoridades penales, civiles o electorales. La Procuraduría General de la República declina competencia a la Procuraduría de Justicia del Estado, cuyo titular había sido designado por Roberto Madrazo. No obstante la inmoralidad política, el PRI hizo a Madrazo Pintado Presidente del PRI y Candidato a la Presidencia de la República. ¿Quién es más delincuente Madrazo o Moreira? ¿Qué diferencia existe en Roberto Madrazo y el Enrique Peña que fue Secretario de Finanzas, Presidente de la Congreso del Estado de México y artífice de la impunidad del enriquecimiento de Arturo Montiel?
Es improbable que si Rodríguez Prats, López Obrador y Madrazo Pintado, hubieran tenido equidad financiera, el resultado fuera favorable a este último. Madrazo Pintado al igual que –hoy- Peña Nieto está tratando de ser impuesto por la fuerza del dinero y la manipulación. En este contexto tengo una pregunta ¿A que se referirá la expresión “Nuevo PRI”?
La debilitada moral y la pobreza del pueblo de Tabasco permite que para las elecciones de junio de 2012 se presente un tercer Madrazo, a pedir el voto: Federico Madrazo Rojas. Que ha hecho carrera política empujado por su cuestionado padre. ¿Qué tan auténtico deseo de servicio al prójimo puede haberle fomentado Roberto Madrazo a su hijo Federico? ¿Puede Federico ofertar al electorado honestidad, lealtad probada, congruencia política o moral pública?
En el 2000, los candidatos fueron por el PAN, José Antonio de la Vega Asmitia (54,620 votos); PRI, Manuel Andrade Díaz (288,860); PRD, César Raúl Ojeda Zubieta (281,705 votos); Partido del Trabajo, Héctor Arguello López (6,806); Partido Verde Ecologista de México, Nicolás Haddad López (2,083 votos); Partido Centro Democrático, José Eduardo Beltrán Hernández (373 votos) y Partido Alianza Social, Gerardo San Román (404 votos). Tabasco es la primera entidad federativa en la Historia de México donde la elección para gobernador fue anulada, y esto sucedió en diciembre del 2000 por el Tribunal Federal Electoral. En la elección de gobernador hubo trampa, se actualiza el supuesto normativo denominado “causa genérica de nulidad de la elección” (Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, 2011) vulneraron la equidad del proceso y consistente:  a) Que se hayan cometido violaciones sustanciales; b) Que tales violaciones sustanciales se hayan cometido en forma generalizada en el distrito o entidad de que se trate; c) Que esas violaciones sustanciales se hayan cometido en la jornada electoral; d) Que la comisión de tales violaciones sustanciales se encuentre plenamente acreditada; e) Que se demuestre que esas violaciones sustanciales fueron determinantes para el resultado de la elección; f) Que las respectivas violaciones sustanciales no sean imputables a los partidos originalmente demandantes o sus candidatos. La expresión “elección de Estado”, tiene amplio contenido teórico, práctico, político y jurídico, ese “octubre negro”.
En el 2000, el PRI Tabasco acreditó su recia vocación antidemocrática en la entidad que había conflictuado a la sociedad en 1988, 1991, 1994 y 1997. Los SUP-JRC-487/2000 y su acumulado SUP-JRC-489/2000. Ante la persistencia de imponerse por métodos antidemocráticos hubo empoderamientos. Los abogados priistas hicieron gana de una aberrante renuncia intelectual, al grado de negar la naturaleza jurídica de la “nulidad”. La Legislatura  LVI, en genuflexión total a Roberto Madrazo, se suma a ejecutar un Golpe de Estado (Caraveo, 2001)[2].
En el 2001 los resultados fueron: PAN, Lucio Galileo Lastra Marín (14,794); PRI, Manuel Andrade Díaz (360,738) y PRD, César Raúl Ojeda Zubieta 327,396.
En el 2006, los candidatos fueron por el PRI, Andrés Rafael Granier Melo (436,863 votos); PRD, César Raúl Ojeda Zubieta (355,669); PAN, Juan Francisco Cáceres de la Fuente (29,619); PVEM, Pascual Bellizzia Rosique (4,042); y PANAL, Manuel Paz Ojeda (1,573). En ese mismo año los resultados de las elecciones federales fueron: PAN, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa (31,975); PRI, Roberto Madrazo Pintado (344,526); y PRD, Andrés Manuel López Obrador (512,743).


De las muchas inferencias o conclusiones, conviene identificar:
1.      Andrés Manuel López Obrador, es un factor cuantitativo constante en los procesos electorales de Tabasco desde 1988, y siendo que actualmente es Candidato a la Presidencia de la República, esta influencia permanecerá en el 2012.
2.      Desde 1988, el PRI ha tenido que gastar cantidades exorbitantes de dinero, utilizar al estado como instrumento partidista electoral y la fuerza estructural de este para mantenerse en el poder público, por lo que es una estructura gubernamental burocrática y no su naturaleza de partido político lo que le da competitividad electoral.
3.      El Congreso del Estado es factor político, de cuyo control depende decididamente la posibilidad de designación de gobernador sustituto o interino; y en virtud de los afirmado en el punto 2, es indispensable que los partidos contrarios al PRI logren tener una mayoría de diputados que neutralice y tenga la capacidad de contrarrestar al advenedizo parlamentarismo priista.
4.      La mayoría en la Cámara de Diputados debe ser acompañada de cambios en las estructuras administrativas del Congreso, porque la burocracia del Poder legislativo la controla el PRI. Además de que resulta impostergable una “Reforma Estructural del Poder Legislativo”.
5.      El Caso del PAN, en 1994 Juan José Rodríguez Prats obtuvo 13,410 votos, (2.53%);  2000, José Antonio de la Vega Asmitia obtuvo 54,620 (8.38%); 2001, Lucio Galileo Lastra Marín, 14,794 votos (2.08%); y en el 2006, Juan Francisco Cáceres de la Fuente 29,619 votos, (3.52 %).  Se incrementó 5.85% electoralmente entre las elecciones 1994 al 2000. Del 5.85% bajo 4.86%, es decir, pudo mantener solo .99%. El candidato de 2006 no sumó sino restó fuerza electoral al PAN.




[i] En la sección que se presenta como Historia del Congreso en el portal http://congresotabasco.gob.mx/60legislatura/acerca/, es una lista incompleta de Legislaturas. 

viernes, 13 de abril de 2012

Libro


Los libros son la fortaleza del ser humano, son tiempo aprovechado, alma que crece, visión ampliada, ente humanizado, letra que civiliza, conversación constructiva. A ellos deben acudir los jóvenes, porque son pacificadores del alma.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Patología en el Poder Público / “Síndrome de Hybris”

Por Ricardo León Caraveo
En nombre de la política, indebidamente, se justifican como normales conductas que realmente son trastornos psicológicos o neurológicos. Algunas tienen solución con terapias o tratamientos químicos, sin embargo hay otras congénitas; las primeras están supeditadas a la motivación y las segundas a la naturaleza del ser humano específico. Cualquier elector, en el desempeño público o privado, familiar o profesional, debe para una adecuada “toma de decisiones”, integrar en sus alternativas el factor de la naturaleza humana.
El poder público puede ser un detonante de padecimientos mentales, definido como “Síndrome de Hybris”, por David Owen, en el libro “En el Poder y en la Enfermedad”; es decir, la desmesura del titular del poder público. David E. Cooper, refiere al respecto: “exceso de confianza en uno mismo, una actitud de mandar a freír espárragos a la autoridad y rechazar de entrada adversidades y consejos, tomándose a uno mismo como modelo” (Owen, 2009).
El contexto para que suceda es la poca madurez psicológica en una personalidad esquizoide (es decir, con un mundo interior sobredimensionado y una afectividad anómala). Si a ello le añadimos escasa formación cultural, una preparación humana frágil y circunstancias adversas podemos ver a políticos en esta situación, prácticamente, rozando el esperpento (Forneiro).
La neurociencia parece un paliativo para depurar a la clase política corrupta y corruptora que tanto daño ha ocasionado a la sociedad posmoderna y retrasa la transmodernidad. Imaginemos acostados en un poderoso aparato de resonancia magnética -con un cuestionario de juicios morales alternos- a los presidentes y gobernadores de la era del partido hegemónico sustentando tesis de democracia, honestidad, cambio social responsable y moralidad. ¿Dirán la verdad? ¿Tendrán lesión cerebral? (Caraveo, 2010).
Las características del Síndrome de Hybris o Hibris (Owen, 2009) son:
1)      Inclinación narcisista a ver el mundo, primordialmente como un escenario en el que pueden ejercer su poder y buscar la gloria, en vez de un lugar con problemas que requieren un planteamiento pragmático y no autorreferencial.
2)      Predisposición a realizar acciones que tengan probabilidades de situarlos a una luz favorable, es decir, de dar una buena imagen de ellos;
3)      Preocupación desproporcionada por la imagen y la presentación;
4)      Forma mesiánica de hablar de lo que están haciendo y tendencia a la exaltación;
5)      Identificación de sí mismo con el Estado hasta el punto de considerar idénticos los intereses y perspectivas de ambos;
6)      Tendencia a hablar de si mismo en tercera persona o utilizar el mayestático nosotros;
7)      Excesiva confianza en su propio juicio y desprecio del consejo y la crítica ajenos;
8)  Exagerada creencia –rayando en un sentimiento omnipotencia- en lo que pueden conseguir personalmente;
9)      Creencia de ser responsable no ante el tribunal terrenal de sus colegas o de la opinión pública, sino ante un tribunal mucho más alto: la Historia o Dios;
10)  Creencia inamovible de que en ese tribunal serán justificados;
11)  Inquietud, irreflexión e impulsividad;
12)  Pérdida de contacto con la realidad, a menos unida a un progresivo aislamiento;
13)  Tendencia a permitir que su “visión amplia”, en especial su convicción por la rectitud moral de una línea de actuación, haga innecesario considerar otros aspectos de ésta; tales como su viabilidad, u coste y la posibilidad de obtener resultados no deseados; una obstinada negativa a cambiar de rumbo;
14) Un tipo de incompetencia para ejecutar una política que podría denominarse incompetencia propia de la hybris. Es aquí donde se tuercen las cosas, precisamente porque el exceso de confianza ha llevado al líder a no tomarse la molestia de preocuparse por los aspectos prácticos de una directriz política. Puede darse una falta de atención al detalle, aliada quizá a una naturaleza negligente.
Hay que distinguir la incompetencia de Hybris y la común en el trabajo necesariamente detallado, que implican cuestiones complejas, pero cometiendo errores en la toma de decisiones (Owen, 2009). Además, la acción política está en el contexto de la psicología social y organizacional, por lo que el “pensamiento grupal” forma parte de su esencia, como lo podemos inferir de sus características (Díez, 2011):
1) La armonía en el  grupo es consecuencia de evitar argumentos o cuestionamientos desagradables a sus integrantes.
2) El interés por evitar los conflictos y las disputas es tan grande que el grupo pierde contacto con la realidad.
3)  Esto sucede cuando están aislados de grupos con opiniones contrarias y tienen líderes o dirigentes muy directivos-coercitivos que dejan claro cuáles son sus preferencias o deseos personales.

El pensamiento grupal es la denominación de un fenómeno errático en la toma de decisiones colectivas militares, científicas, políticas y de seguridad nacional.
Con esta exposición es claro que los seres humanos y los grupos, en ciertos contextos, tienen un alto grado de tener resultados fatales o erráticos. Enferma el ser humano en el ejercicio del poder pero también las camarillas, los “equipos políticos”, los gabinetes y los comités de dirección política.
El pensamiento grupal es un contexto muy propicio para que surja el “Síndrome de Hybris o Hibris”, también denominado por analogía “El Síndrome de la Monclova”[1]. Los psicólogos coinciden en señalar que los rasgos dominantes de personalidad se manifiestan a los 18 años, por lo que es importante conocer la juventud de esos que aspiran a los cargos públicos como la Presidencia de la República.
El alcoholismo, la promiscuidad sexual, la drogadicción y las conductas maniaco depresivas, son particularidades que en ocasiones, acompañan al “Síndrome del Hybris” dependiendo de la personalidad.
Observemos detenidamente nuestro entorno: gobernantes estatales y federales, congresistas estatales y federales o funcionarios municipales. Analicemos a los dirigentes de los partidos políticos en los que militamos o simplemente con nuestra condición de ciudadanos, desentrañemos la naturaleza humana de la clase política tratando de responder: ¿Sanos o enfermos?
El enfermo no se hace en el poder público, proviene de una historia personal donde prevalece: mezquindad, disfuncionalidad, ausencia de afectos, nula inteligencia emocional y social. En específico los “compra-voto” son anti-demócratas, entrañan también emociones enfermas individual y grupalmente. La administración pública federal, estatal y municipal tiene una copiosa representación de “Síndrome de Hybris” (menos mal que no es viral) y pensamiento grupal.
La falta de mesura en el ejercicio del poder público o “Síndrome de Hybris” tiene consecuencias: el nepotismo, el amiguismo y el influyentísmo. Estas prácticas son propias de quien padece lo que también se denomina coloquialmente “borrachera del poder” o “Síndrome de Hybris”.

 Referencia Bibliográfica
Caraveo, R. L. (18 de julio de 2010). http://ricardoleoncaraveo.blogspot.mx. Recuperado el 25 de marzo de 2012, de http://ricardoleoncaraveo.blogspot.mx/2010/06/la-lesion-cerebral-de-maquiavelo.html
Díez, F. (2011). http://paginaspersonales.deusto.es. Recuperado el 25 de marzo de 2012, de http://paginaspersonales.deusto.es/fdiez/Documentos%20social/PSO13.pdf
Forneiro, J. C. (s.f.). http://www.josecabreraforneiro.es. Recuperado el 2012 de marzo de 25 , de http://www.josecabreraforneiro.es/pdf/54.pdf
Owen, D. (2009). En el Poder y en la enfermedad. Madrid, España: Siruela.



lunes, 5 de diciembre de 2011

Arturo y Humberto: la última batalla

La elección del 2012 para gobernador será un duelo de titanes, dos de los hombres más preparados para gobernar y que han trazado sus vidas profesionales en torno al firme deseo de llegar a ser algún día "gobernador", apuntalan las preferencias de los dos partidos políticos mayoritarios en Tabasco. Me refiero, en estricto orden alfabético Mayans Canabal, Humberto Domingo y Núñez Jiménez, Arturo. El calendario electoral tiene fechas[i].
La última ocasión que los vi juntos fue en el 2003 o 2004, en la cabina de Telereportaje, en un edición especial compartiendo debate con Juan José Rodríguez Prats. Debo confesar, que es un recuerdo en mi memoria política, de los más aleccionadores: "los tres mosqueteros 20 años después". Integrantes de una misma generación política, amigos cercanos o distanciados, lo son o lo fueron. Cada uno a su forma “quiere a Tabasco”. Rodríguez Prats, me comentó: "El problema de entre Humberto y Arturo, es que Humberto le tiene envidia a Arturo por su inteligencia y Arturo le tiene envidia a Humberto por ser carita". Agrego: "...y los dos me tiene envidia a mi pero no sé por qué". No son lo que fueron, pero el presente es la sintesis de todos sus "tiempos".
En el caso de Arturo y Humberto –en estricto orden alfabético- las recalcitrantes convicciones de una inmaculada militancia en un partido político, estuvieron supeditas al proyecto de ser gobernadores de Tabasco y se movieron en un espectro ideológico “común”: la revolución, ser revolucionarios, el ser progresistas, ambos de arraigado estilo modernista al hacer política. Ambos profesionales de la política, han transitado por el parlamento, la administración pública y tienen experiencia de gobierno estatal y nacional.
Conocedores de Tabasco y conocidos por los tabasqueños, son políticos reconocidos en el ámbito nacional e incluso internacional. Los afectos se mueven en los extremos: o los quieren o los odian; pero nada se mueve a medias en torno a estos dos seres humanos. Son parte de la tropical historia política de Tabasco. Conocen las comunidades de Tabasco desde los setenta, están integradas a sus diálogos por la experiencia de vida. Son barro, ni santos ni demonios. Son como el Duque de Otranto, Jose Fouche, han sobrevivido a las épocas más difíciles.
Tienen una cita con la Historia de Tabasco, en el campo político de la batalla electoral; así lo indican sus “historias” personales, el "tiempo político" y sus numerosos simpatizantes. Roberto Madrazo les impidió competir, pero ellos siguen vigentes y el primero en el basurero de la historia, porque encarna lo más desprecible de ser humano y de lo político.
Las contrapartes en sus respectivos partidos políticos carecen de la experiencia asertiva, del conocimiento y vínculos nacionales para granjear un futuro a Tabasco. Desde luego que ninguno de los dos es inmaculado, pueden señalárseles sus sombras humanas y políticas, incluso la fortaleza-debilidad profesional y política de sus equipos. El ejercer el poder los ha desgastado pero de ninguna manera es una inhabilitación humana o política, porque también les ha dado "oficio y madurez política".
En el 2000 el PRI demostró en la elección estatal lo pusilánime de sus prácticas políticas llevando a Tabasco a una encrucijada de legalidad y finalmente se impuso por la fuerza, pero no por la razón. Manuel Andrade, encabezó un gobierno fuera de tiempo, le llegó el poder demasiado joven, por ello se llegó a decir: “El gordito no gobierna, solo disfruta de La Quinta Grijalva”. Tenía una visión acotada. El gobierno de Andrade fue sin orientación  política sin gobernanza, un salto al vacío. Roberto Madrazo, voto por voto acreditó los muchos cortesanos -que tiene Tabasco- dispuestos a todo, incluso dar el triunfo a Andrade Díaz y fraguar un Golpe de Estado (http://ricardoleoncaraveo.blogspot.com/2009/01/reflexiones-constitucionales-para.html).
Los gobiernos Madrazo,  Andrade y Granier están dentro de las "décadas perdidas" y unidos al de Manuel Gurría Ordonez y Neme Castillo, son decadentes con rumbo perdido. Están montados en el manejo de medios. Son gobiernos electoreros, no hay visión de estado.
PRI y PRD una geografia compartida
Andrés Granier Melo, “El Chelo”, amagó con irse a otro partido político si el PRI no lo hacía candidato a Presidente Municipal del Centro (1999-2000), pero supo permanecer y sacar raja en el caos tricolor. En el 2006 ganó Granier no el PRI, su popularidad convenció, pero paradójicamente si pierde el PRI en el 2012 los comicios locales -en gran medida- será por él, llegando a su final 83 años cacicazgos priistas. El quinteto de gobiernos locales sin orientación y continuidad política, social y económica, no han debilitado contundentemente al PRI. En Tabasco los 82 años de PRI no son suficiente argumento para darle un triunfo electoral al PRD.
Las “patentes” políticas de PRI y PRD, no son confiables, en sus estructuras existen vicios similares: corrupción, partidocracia, caciquismo e indefinición de un progrma de gobierno institucional.  Las militancias o lealtadades partidistas son relativas, por ejemplo: ¿Cuántos granieristas participaron en campañas contra el PRI por estar convencidos que era lo correcto? ¿Cuántos priistas, perredistas e incluso panistas (recordemos la elección del 2001) participaron en campañas contrarias a sus propios partidos políticos por estar convencidos que era lo correcto?
La lucha histórica del PRD y el PRI, no es ideológica sino "de funcionalidad", en base a la capacidad operativa de sus estructuras, a la capacidad de encabezar buenos gobiernos y una visión de estado. La lucha con el PAN sí es ideológica. En el espectro de las ideas políticas el PRI y el PRD, ocupan una misma geografía política. El derecho de antigüedad que tanto reclaman algunos es debatible, porque antes de 1988 y con la fundación del PRD en 1989, en Tabasco  todo era PRI. Entre 1988 y 1994, Andrés Manuel López Obrador, consolida una base política electoral sólida  y en crecimiento gradual y constante.
En 1994 la llegada de Juan José Rodríguez Prats, al PAN, pone los ojos de algunos políticos en este partido como una posibilidad de participación. En el 2000, la llegada del PAN al Gobierno Federal, fortalece las adhesiones a este partido; pero los triunfos electorales locales los regatea el electorado tabasqueño y es la fuerza de los liderazgos naturales lo que ha hecho la diferencia y no la organización como partido político.
El PRI se ha debilitado gradualmente en cada elección federal y local perdiendo cohesión política.  El PRD y el PAN se han enriquecido de los tránsfugas políticos[ii]. Ser un trásfuga no es un pecado original o una condena de exclusión política a perpetuidad, sino el reflejo de las "pasiones políticas". ¿Quién critica hoy a Churchill por el hecho de ser trásfuga? ¿Cómo permanecer en un partido político donde el empoderamiento de los mezquinos o los adversarios impide cumplir las aspiraciones personales? ¿Por qué negarse el político a cumplir sus proyectos si tienen visión social pero que otro partido sí valoran? ¿Por qué negarse el político a cumplir sus proyectos si los puede cristalizar en otro partido? ¿Se cambiaron de partidos políticos o de valores? ¿Hay que permanecer leales a hombres, instituciones o principios? El debate ético de este fenómeno político –“tránsfugas políticos”- da para más.
En ese orden de ideas lo partidos políticos quedaran rebasados por la preferencia por una persona porque el valor supremo que cualquier ciudadano posee es un estado generoso y justo. El duelo será cruento, de pronósticos reservados, porque será la última oportunidad.

Del reglamento y su vigencia

  Los reglamentos son normas generales, impersonales, abstractas y heterónomas, es decir, comparten las características de una ley, pero a d...